Ah! el amor – esa efímera y resbaladiza palabra. ¿Por qué es así? Porque pensamos en el amor como una emoción pura, cuando en realidad es algo muy complejo – tarde o temprano se mezcla en la olla del cholent con las otras cosas que tenemos que compartir con nuestra pareja – ganarse la vida, manejar una casa, la educación e incluso la enfermedad. En otras palabras, el amor es sólo uno de los tantos ingredientes de un matrimonio exitoso. Y al igual que la vida no es justa, así también el amor – nunca obtenemos esa sensación perfecta, o pensamos que otros la tienen y nosotros no. Sin embargo, a pesar de que la vida no es justa, es buena, y así también el amor. Tenemos que introducir una nueva herejía – la idea del amor imperfecto.

Sin embargo, aquí reside otro error – la idea de que el amor es un verbo. “Te amo”. Una persona más madura podría decir que el amor es un objetivo – una visión que impulsa la relación. Pero eso todavía no es todo. ¿Qué es realmente el amor? El amor es un resultado, una consecuencia. Es por eso que está tan estrechamente asociado con la felicidad. Creemos que la felicidad y el amor están inextricablemente unidos, como si no se pudiera estar enamorado cuando uno está triste. Pero la felicidad también es una consecuencia. Es el resultado de una vida significativa. No puede ser un objetivo (en este mundo) – ya que se escapa de las manos del que la transforma en un objetivo. Si es así, entonces el amor también. Amor entonces se puede definir como el resultado de una relación significativa.

 

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